Yo Vivo con Cáncer de Mama

El efecto que puede provocar el diagnóstico sobre sus emociones

ACTUALIZADO EL 31 de agosto de 2015

REVISADO POR: Ruth Oratz, MD, FACP;  Lillie D. Shockney, RN, BS, MAS;  Gregory D. Garber, MSW, LCSW;  Hester Hill Schnipper, ICSW, BCD, OSW-C;  Ruth H. Steinman, MD;  Helen L. Coons, PhD, ABPP

Su experiencia con el cáncer de mama es algo muy personal, por lo que ninguna reacción o sentimiento se corresponde con un patrón, y ninguno de ellos se considera más o menos «normal». Lo importante es encontrar un equilibrio que la ayude a avanzar desde el diagnóstico hasta la etapa posterior al tratamiento.

Consideraciones prácticas

Al comienzo, los médicos le proporcionarán enormes cantidades de información médica nueva. Tal vez se sienta abrumada y no se imagine cómo va a poder entenderlo todo. Las consideraciones prácticas sobre el seguro médico, llevar el control de su historia clínica, conseguir transporte para las citas y ajustar su vida personal y laboral para adaptarse a los tratamientos, también pueden ser una fuente de preocupación para usted. Piense con quiénes podría contar para que la ayuden con estos aspectos.

Es posible que se sienta presionada —ya sea por usted misma o por los demás— a comenzar el tratamiento cuanto antes, lo que podría causarle angustia al sentir que no dispone de suficiente tiempo para recopilar y procesar la información que necesita. Recuerde que, en la mayoría de los casos, el tratamiento del cáncer de mama no constituye una emergencia y es perfectamente aceptable dedicar un tiempo para tomar decisiones.

Comience por hablar con su equipo de atención acerca de un cronograma de tratamiento para tener en claro de cuánto tiempo dispone para tomar decisiones. Aproveche este tiempo para informarse más sobre su diagnóstico y las opciones de tratamiento, así como también para rodearse de las personas que desee que le brinden apoyo. Dedicar tiempo para comprender sus opciones posiblemente le infunda seguridad. Una vez que tenga un plan en firme, es probable que sienta menos inseguridades. Tomar cartas en el asunto la ayudará a sentirse más tranquila y en control de la situación.

Es posible que le preocupe también de qué forma el tratamiento afectará su vida cotidiana o la de su familia. Quizá le inquiete poder conservar su trabajo, sus ingresos o el seguro médico, si tiene que pedir permiso en el trabajo. Haga una lista de todo aquello que le preocupe y revísela junto con su profesional médico, quien podrá indicarle recursos que la ayudarán a administrar sus finanzas y resolver cuestiones laborales y problemas del seguro.

Hable también con su red de apoyo personal acerca de consideraciones prácticas, tales como transporte, cuidado infantil o hacer las compras en el supermercado. Recuerde que hay gente que quiere ayudarla y darles algo que hacer también los hará sentir mejor a ellos.

Comienzo del tratamiento

A medida que diseña un plan y realiza la transición a la etapa del tratamiento, es posible que los sentimientos que tenía poco después del diagnóstico se aplaquen o cambien. En cuanto tenga un plan, se sentirá más esperanzada y enfocada. Muchas mujeres se sienten mejor al comenzar el tratamiento porque saben que este está actuando para eliminar el cáncer.

La operación quirúrgica, la quimioterapia, la hormonoterapia y la radioterapia también pueden suscitar emociones fuertes o sentimientos encontrados. Quizá no quiera ni pensar en comenzar el tratamiento y le preocupen los efectos secundarios. Antes de comenzar el tratamiento, hable con su equipo de atención acerca de sus inquietudes ya que ellos podrán ayudarla a abordar sus temores y sugerirle formas para manejar, o incluso prevenir, algunos de los efectos secundarios.