Yo Vivo con Cáncer de Mama

Radioterapia

ACTUALIZADO EL 31 de agosto de 2015

REVISADO POR: Jennifer R. Bellon, MD

La radioterapia es un tipo de tratamiento localizado para el cáncer de mama que emplea radiación de alta energía para destruir células cancerosas. Existen dos tipos generales de tratamientos radioterápicos que se pueden aplicar para el cáncer de mama en fase inicial: la radioterapia de todo el seno y la radioterapia parcial del seno.

El objetivo de la radioterapia es destruir las células cancerosas restantes en las zonas de su cuerpo que tengan un mayor riesgo de que el cáncer reaparezca. Dichas zonas pueden encontrarse en el seno o en la caja torácica, con o sin afectación de los ganglios linfáticos cercanos.

Cuando la radioterapia se administra después de una operación quirúrgica como parte del tratamiento principal, se la llama tratamiento complementario. La radioterapia complementaria contribuye a protegerla contra una recidiva del cáncer en las zonas tratadas, lo que también se conoce como una recidiva localizada.

La radioterapia puede formar parte de su tratamiento de:

  • carcinoma ductal localizado o DCIS (cáncer de mama no invasivo);
  • cáncer de mama en fase inicial;
  • cáncer de mama avanzado localizado;
  • cáncer de mama inflamatorio.

En muy raras ocasiones, la radioterapia se administra como tratamiento prequirúrgico, para reducir el tamaño de un tumor en personas con cáncer de mama avanzado localizado o con cáncer de mama inflamatorio. En estos casos, puesto que el cáncer no ha respondido lo suficientemente bien a la quimioterapia, no se justifica la operación quirúrgica.

La radioterapia es muy eficaz contra el cáncer en la zona específica a la que va dirigida, pero no tratará el cáncer en otras zonas del cuerpo que no reciban radiación. Puede administrarse en distintas partes del cuerpo y eso dependerá de la localización del cáncer. En el cáncer de mama en fase inicial, es posible que le irradien parte o todo el seno, la caja torácica, la zona por encima de la clavícula o la axila.

Durante el tratamiento de radioterapia usted no «estará radiactiva», y por tanto, no tiene que preocuparse de exponer a sus familiares a los efectos de la radiación.

¿Cómo sé si necesito radioterapia?

En algún momento después de recibir el diagnóstico, se reunirá con un oncólogo radioterapeuta, un médico que posee una formación especial para brindarle tratamiento contra el cáncer mediante radioterapia.

El médico hablará con usted acerca de su historia clínica, el diagnóstico de cáncer de mama y cualquier otra enfermedad que tenga. Seguidamente, el médico le explicará si la radioterapia desempeñará una función en su plan de tratamiento.

Casi todas las personas que se han sometido a una lumpectomía se beneficiarán en mayor o menor grado de la radioterapia, de modo que casi siempre se indica después de la operación quirúrgica.

Si se hace una mastectomía, posiblemente no necesite radioterapia. El médico podría recomendarle la radioterapia para disminuir la probabilidad de una recidiva del cáncer en la piel, en la caja torácica o en los ganglios linfáticos circundantes, si:

  • el tumor primario mide más de 5 centímetros de diámetro;
  • el cáncer involucra los ganglios linfáticos de la axila;
  • el cáncer se ha propagado a la piel o el músculo de la caja torácica por debajo del seno;
  • usted tiene cáncer de mama inflamatorio o avanzado localizado;

¿Qué se hace durante el tratamiento?

La radioterapia se administra de distintas formas. Por lo general la recibirá desde el exterior del cuerpo, en forma de radioterapia externa, pero también puede administrarse desde el interior del organismo mediante un implante radiactivo. La radioterapia no causa dolor y no sentirá cuando el haz de radiación le atraviese el cuerpo.

Antes de comenzar la radioterapia, el oncólogo radioterapeuta planificará sus tratamientos. Esta planificación asegura que la radioterapia actuará en la zona exacta donde se encuentra el cáncer, sin dañar excesivamente el tejido sano que lo rodea.

Para poder destruir las células cancerosas, la radioterapia tiene que ser muy exacta. El médico le hará un estudio mediante tomografía axial computarizada para identificar los lugares adecuados en su organismo para administrar la radioterapia. Mediante este estudio radiológico especial se toman imágenes del interior del seno desde distintos ángulos.

A continuación, el oncólogo radioterapeuta se guiará por las imágenes para elegir los lugares donde colocará pequeños tatuajes (puntos de tinta indeleble del tamaño de una peca pequeña). Estos tatuajes contribuyen a asegurar que siempre se irradie el mismo lugar. Muchas mujeres dicen que la aplicación de estos tatuajes se siente como pequeños pinchazos.

A menudo, el oncólogo radioterapeuta le pedirá que hagan un simulacro o un ensayo del tratamiento. Ese día hará todo lo que haría en un día de tratamiento normal, pero no recibirá la radioterapia. Es posible que le pidan que contenga la respiración, que suba los brazos y los coloque a los lados de la cabeza o que coloque la cabeza en cierta posición. Mediante este ensayo el oncólogo radioterapeuta y los radioterapeutas se familiarizan con su plan de tratamiento y realizan ajustes según sea necesario. Varios días o semanas después, comenzará su tratamiento.

La duración de la radioterapia dependerá del tipo de tratamiento que reciba. Puesto que existen distintos tipos de radioterapia para el cáncer de mama, pídales a los médicos que le expliquen por qué le han recomendado específicamente ese tipo.

Efectos secundarios de la radioterapia

La radioterapia en sí no es dolorosa, pero conlleva ciertos efectos secundarios. Dado que es un tratamiento localizado, la radioterapia no causa tantos efectos secundarios ni tan intensos como los tratamientos que afectan a todo el organismo. Esto se debe a que la mayoría de los efectos secundarios, por lo general, se limitan a la zona tratada.

Cansancio

La radioterapia no duele, pero a veces puede hacer que se sienta más cansada de lo habitual. Con el tiempo, los tratamientos de radioterapia y sus efectos se acumulan en el organismo, de modo que, conforme avance el tratamiento, es posible que su cansancio aumente.

Debe prever que se sentirá más cansada durante las últimas semanas de tratamiento. Aparte tiempo para tomar siestas y descansar. También podría ayudarla hacer ejercicios suaves, tales como caminar, mantener una dieta saludable y descansar cuando se sienta cansada.

Reacciones en la piel

La piel de la zona irradiada o cercana a esta podría resecarse, enrojecerse, descamarse, picar o sentirse adolorida con la palpación. También podría quemarse, pelarse o ulcerarse, como ocurre con una quemadura solar. Recuerde que no debe escarbarse ni rascarse ya que esto puede conducir a una infección y retrasar el tratamiento.

Su oncólogo radioterapeuta puede ayudarla a tratar las reacciones en la piel mediante consejos para el cuidado de la piel, recetarle medicamentos o recomendarle pomadas balsámicas, tales como sábila pura. Evite usar productos que contengan alcohol ya que pueden resecar la piel y provocar ardor. En la medida de lo posible, vista prendas de algodón anchas para evitar el roce excesivo de la piel con la ropa.

Los efectos secundarios en la piel normalmente sanan varias semanas después de terminar la radioterapia. Los cambios en el color de la piel podrían tardar más tiempo en sanar, pero el oncólogo radioterapeuta le revisará la piel durante semanas después de terminar el tratamiento.

Otros efectos secundarios

La radioterapia puede aumentar el riesgo de desarrollar linfedema si los ganglios linfáticos de la axila o alrededor de la clavícula reciben radiación. El riesgo es más alto si le extirparon los ganglios linfáticos de la región axilar y usted es obesa.

Entre los efectos secundarios a largo plazo se encuentran hinchazón en el seno (edema), endurecimiento o engrosamiento del tejido mamario (fibrosis), enrojecimiento de la zona tratada (telangiectasia) y limitación del movimiento del brazo o del hombro.

Entre los efectos secundarios raros se encuentran:

  • fractura de las costillas;
  • problemas en el corazón (si recibió tratamiento en el lado izquierdo del cuerpo);
  • inflamación de los pulmones;
  • daños en los nervios del pecho que provocan dolor, hormigueo y debilidad en la mano y el brazo afectados;
  • la aparición de un segundo cáncer, como por ejemplo un sarcoma.

Explore con su médico todos los beneficios y los posibles efectos secundarios de la radioterapia, tanto a corto como a largo plazo. Recuerde también informarle cualquier problema o inquietud que tenga durante el tratamiento.